miércoles, 6 de marzo de 2013

JUSTIFICACIÓN, PROPÓSITO ESTÉTICO


La puesta en escena de Ángeles es resultado de un exhaustivo proceso de investigación en torno a la imaginación viva y la creación de imágenes poéticas. Para la compañía Aporía Teatro resulta imprescindible el trabajo de laboratorio para la búsqueda de un lenguaje teatral que sea claro, honesto y sobre todo que goce de autoría. Es por ello que además de trabajar con referentes teatrales y plásticos intentamos implementar una metodología de creación donde todos los elementos de la puesta en escena dialogan en la misma jerarquía. Es importante para nosotros concretar nuestra creación en el lenguaje teatral, decimos esto pues estamos conscientes de las tendencias contemporáneas que ponen en jaque la teatralidad y el artificio; por el contrario, nosotros pretendemos subrayar “lo teatral” dentro de la puesta, defendiendo la particularidad del teatro como fenómeno vivo, que permite al espectador tener una experiencia estética sensible frente a lo que ve y lo que oye.

Los temas que trabajamos en la puesta en escena están reducidos a su carácter universal, es decir, más allá de la particularidad de las situaciones o del personaje mismo, lo que intentamos es instalar algunas preguntas, o transcender lo anecdótico para poder problematizar en lo que significa hoy en día “estar solo” “sentirse vencido” y de qué manera nuestra intimidad, nuestra “pequeña catástrofe” se abre hacia lo que nos rodea, cómo superamos la soledad para encontrarnos con los demás en un contexto social exitista, depredador, donde lo pequeño, donde lo íntimo parece no tener cabida, parece ser ilegitimo.

La puesta en escena pretende instalar al espectador frente a una casa, evidentemente ficticia, frente a una especie de “maqueta” habitada por una mujer sencilla, cuyo pasar por las cosas es simple, pero cargado de signos que remiten a referentes universales, a lugares comunes de la intimidad humana. El discurso de la obra no pretende transmitir una “máxima ética” o una “moraleja” más bien se instala en la fractura, en la fisura, evidenciando una “estetización” de la soledad, del dolor y quizá del miedo; para ello se vale de la ironía y del humor negro, proponiendo una concepción del espacio teatral y discursivo que podríamos definir como una poética de la catástrofe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario